Dr. Juan Antonio Chain Lupo 


EXCELENTÍSIMO SEÑOR MINISTRO DE JUSTICIA Y DERECHOS HUMANOS DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA.

Excelentísimo Embajador y amigo de Bolivia, Don Manuel Viturro, Excelentísimo señor Fiscal de la República, Don Oscar Crespo Soliz, señor Prefecto del Departamento de Santa Cruz, ingeniero Ramón Prada, Excelentísimos señores Ministros de la Corte Suprema de Justicia, señores y amigos Consejeros, querido amigo Angel Novoa, magistrado que ya lleva buen tiempo en el país conociendo cuál es su verdadera dimensión de lo que es la justicia, señor Roberto Piqueras, buen amigo y Director del Centro Iberoamericano de Formación de la Agencia Española, Señor Presidente de la Corte Superior de este Distrito, señor Fiscal del Distrito, señor Viceministro de Derechos Humanos, señora que­rida amiga Presidenta del Colegio Nacional de Abogados de Bolivia autoridades todas, queridos amigos, amigos de la prensa.

El Excelentísimo Presidente de la República me ha encomendado que lo represente en este acto de clausura y lo hago con verdadera satisfacción. Anoche conversé con él y me pidió que le transmitiera a la cooperación española y a todos los que están acá no solamente un mensaje de gratitud por lo que significa este importantísimo acto, sino su firme convicción de que el quiere como gobierno, como Presidente de los bolivianos inscribir en la historia de la nueva obra judicial del país al Ministerio Público como una de las bases que procure la dignidad de los bolivianos su auténtica garantía constitucional, su transparencia y su idoneidad. Y cumplo con ese mensaje y lo cumplo y lo hago como Ministro de Justicia y Derechos Humanos sabiendo que en el país todo está cambiando, pero básicamente está cambiando la nueva cultura jurídica de los bolivianos.

Hoy día asistimos a este acto como el primer paso de la capacitación de los verdaderos y nuevos fiscales en esta Escuela en este Instituto. Como un hecho máS, ayer estuvimos en Sucre mirando con el Poder Judicial, con el Ministerio Público con el señor Fiscal General, con nuestra policía, con todos estos operadores con la cooperación internacional, como llevan adelante el proceso de implementación del nuevo procedimiento penal en Bolivia.

Este es un acto trascendental porque sin duda acá, en esta Escuela, en este Instituto, se ha de forjar el nuevo perfil de lo que la sociedad boliviana quiere, el nuevo perfil del Ministerio Público de ese Ministerio Público que lo necesitamos y lo queremos no solamente sistémica y sistemáticamente fortalecido, sino comprendedor y entendedor de lo que es la justicia penal en el país.

Usted Señor Embajador se refería a la globalización y lo hacía con pertinencia y yo quiero decirle que esa globalización, a veces, nos pone en una desigual competencia. Y hay una sola forma de podernos igualar en los países como el nuestro. Hay que comprender nuestra diversidad, hay que entender cuál es el rol hoy día del fiscal, tenemos que saber que nuestra diversidad cultural amerita un refuerzo en lo que es el recurso humano boliviano. Cuando un campesino, cuando un ciudadano de la comunidad indígena o campesina o de una etnia, se acerca al Ministerio Público o se acerca a la autoridad policial, o se acerca al juez, siente que algo raro está pasando, que alguien no le está interpretando bien. Cuando un ciudadano citadino y que está pasando por la calle se acerca al abogado y siente que debe ser debidamente protegido como víctima o como victimario, o necesita del agente fiscal, o necesita de la policía, siente que algo ha pasado y ese algo es un proceso de desconfianza que hoy día debemos romper. Hoy día necesitamos un Ministerio Público, como lo decía el Fiscal General, que yo asumo su discurso, un fiscal, un agente, un Ministerio Público, que entienda no solamente lo que es la doctrina de la nueva ciencia penal, que comunitariamente los países van encontrando con los nuevos delitos, con la nueva perspectiva de lo que es el rol acusador del agente fiscal, sino que entienda que en un país como el nuestro es vital saber que detrás de cada denuncia de cada expediente, de cada delito, hay un ser humano, hay una persona, hay un ciudadano que requiere ser protegido en sus derechos humanos, que requiere que esa investigación sea verdadera, sea real, sea honesta y confiable.

Esa es la nueva justicia que estamos construyendo los bolivianos y que tenemos la suerte de contar con la cooperación internacional como apoyo indispensable. Necesitamos mucha mayor seguridad jurídica, necesitamos una investigación verdadera, real, eficiente, protectora y eso es lo que va ha suceder y eso es lo que está sucediendo porque todo está cambiando, porque este es el momento del compromiso, porque este es el momento en el cual los agentes internacionales, los agentes nacionales, los verdaderos articuladores del proceso de cambio de la reforma judicial en el país, están absolutamente convencidos para devolverle la dignidad a los bolivianos en materia de lo que es confiabilidad en su justicia.

Este es el momento en que todos debemos articular con nuestro mejor esfuerzo para decir: estoy acá presente en la historia, estoy acá presente para que los titulares digan: hay confianza en la justicia y en la investigación de los bolivianos. Este es el momento inaplazable, en el cual solamente los bolivianos, sus instituciones, su universidad, sus colegiaturas, la sociedad civil, encuentre el fortalecimiento de la democracia comprendiendo que es mejor; que es mucho mejor empezar a hacer justicia que deslindar esa responsabilidad en algunos cuantos agentes que no han entendido el proceso.

Y es mucho mejor porque así vamos a luchar contra la pobreza, y es mucho mejor porque así vamos a creer que una buena investigación, es el inicio de aquello que la sociedad necesita, protección de sus derechos, protección de su colectividad. Y cuando como hoy día asistimos a un hecho fundamental como es el abrir las puertas para que los nuevos profesionales, para que aquellos que sientan la vocación de la investigación, se capaciten, estamos diciéndole al país confíen en su propia gente. Este es el Ministerio Público que nosotros necesitamos. Acercar la justicia al ciudadano, acercarla cada vez más a su propia realidad, encontrar sistemas de incentivos para que el nuevo Ministerio Público entienda y sepa que constitucionalmente no es solo el formalismo de decir soy defensor de los intereses del ciudadano común y soy defensor de los intereses del Estado. Hoy día hemos trabajado una comisión interinstitucional para crear además un proceso sistemático y sistémico de lo que ha de ser la Procuraduría de la Defensa de los Intereses del Estado, se va ha abrir seguramente una nueva cobertura para proteger los intereses de los bolivianos.

Hoy día vamos a contar con fiscales que no solamente van a ser los que le hagan temer inquisitoriamente al ciudadano, sino el que lo acerque a la verdad histórica de una denuncia, de un delito, pero también que lo acerque y lo aproxime al juez hacia la verdad para que este juez pueda realmente comprender que lo que ha acusado el Ministerio Público tiene la suficiente calidad, confiabilidad en su carga de la prueba, para decir estoy sentenciando, pero además para reparar el daño y para que el Estado sea siempre protector de ambos, enfrentamientos que tiene el ciudadano cuando es víctima o cuando es victimario. Esa es la verdadera trascendencia cuando abrimos la capacitación a los nuevos operadores del sistema del Ministerio Público de los operadores de justicia.

Hoy día solamente podremos equiparnos en esa globalización si entendemos que a partir de esa competitividad del nuevo profesional, del nuevo agente fiscal, del nuevo Ministerio Público, de la nueva Policía Técnica Judicial, del nuevo magistrado que ingresará a ese escalafón, que ingresará a formar parte de esa carrera de vocación, de recuperación de la ética, de los principios más importantes que tiene el abogado de servirle al ciudadano o a su sociedad, habremos equiparado, les decía, la posibilidad de que en la globalízación y la competitividad humanicemos nuestro propio proceso y sepamos que podemos confiar en la justicia, en la justicia nueva que estamos construyendo todos los bolivianos. Y aquí no hay nadie que pueda excepcionarse, nadie.

Solamente se fortalecerá la democracia, solamente procuraremos un Estado de Derecho definitivamente articulador; si entendemos nuestra diversidad, si la comprendemos, si hacemos nuestro este compromiso y le decimos que a pesar de esas debilidades de nuestra pobreza tenemos grandes riquezas espirituales para valorar al boliviano, para elevar su autoestima, para inscribirse en la historia de la nueva obra jurídica del país, para creer definitivamente en la justicia.

Los bolivianos ahora queremos creer que cuando visitamos una cárcel, cuando visitamos a un enfermo, a un hombre que está desvalido, cuando estamos pensando en cómo vamos a investigar un delito, lo estamos haciendo no solamente humanizando, sino devolviéndole la credibilidad al ser humano. Esa credibilidad pasa por la recuperación de nuestros valores auténticos que tenemos los bolivianos.

Yo quiero en nombre del Señor Presidente de la República en gobierno, el General Banzer, agradecer a la cooperación inter­nacional que hace posible los esfuerzos del ciudadano boliviano, del pueblo en su conjunto, de consolidar la democracia con una justicia penal que va a ser la guía de la nueva generación de los bolivianos.

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